miércoles, 5 de agosto de 2026

VCF Inspector: el Fling que a más de uno nos va a ahorrar disgustos con VCF 9.1

Si venís siguiendo el mundo VCF desde hace un tiempo, ya sabréis que Broadcom (bueno, VMware dentro de Broadcom) tiene la costumbre de sacar de vez en cuando estas herramientas "no soportadas oficialmente" que llaman Flings. Son proyectos que nacen de ingenieros internos, se publican gratis en el portal de Flings, y muchas veces terminan siendo más útiles que media documentación oficial junta. El último que ha caído es el VCF Inspector, pensado específicamente para entornos VCF 9.1 y para VCF Management Services.

Lo cuentan en el blog oficial de VCF (podéis leer el anuncio original AQUI), y en cuanto lo ví supe que tenía que probarlo, porque toca justo el punto de dolor que muchos arrastramos con VCF: la falta de visibilidad antes, durante y después de un upgrade de VCF.

Con la llegada de VCF 9.1 y su arquitectura unificada de VCF Management Services (donde ahora conviven lifecycle management, SSO, gestión de logs, Salt, telemetría...), la dificultad del entorno ha cambiado. Ya no basta con mirar un componente aislado: hay que entender cómo se relacionan entre sí certificados, interconexiones, IPs, FQDNs y flujos de ciclo de vida como una plataforma integrada. Y eso, a golpe de SSH y `grep` en logs, es un infierno.

VCF Inspector ataca tres frentes muy concretos:
  • Preparación pre-upgrade: comprobar de un vistazo si tu entorno está listo para saltar a VCF 9.1 (versiones, certificados, red, tareas de LCM en curso...).
  • Seguimiento en vivo de instalaciones y upgrades: ver en tiempo real qué está haciendo el proceso, en qué subtarea va, y si algo se ha quedado colgado.
  • Diagnóstico de Day-2: inspeccionar el estado de salud de todos los servicios de VCF Management Services ya desplegados, con un analizador de logs incluido.
Y todo esto en un único ejecutable, sin appliances que desplegar, sin agentes, sin nada que instalar en tu infraestructura. Se ejecuta desde tu propio puesto de trabajo o desde un jumpbox, y toda la comunicación queda local a esa máquina — las credenciales no se guardan en disco, algo que se agradece cuando hablamos de conectarse contra SDDC Manager con una cuenta administrativa.

Pero vamos por orden: qué nos encontramos cuando ejecutamos la aplicacion?

Al arrancar el binario te encuentras con un selector de "qué quieres hacer hoy", que resume perfectamente los tres casos de uso que comentaba arriba:



- Check VCF 9.1 Upgrade Readiness: para lanzar el pre-flight check antes de meterte en un upgrade.

- Monitor Installation or Upgrade: para seguir en directo una instalación o actualización que ya tienes en marcha contra el VCF Installer.

- Check Deployed VCF Management Services: para auditar la salud de un entorno ya desplegado.


Yo, para este artículo, me he centrado en el primer camino, que es probablemente el que más gente va a usar antes de plantearse el salto a 9.1. Si os fijáis en la tarjeta correspondiente, ya te adelanta qué va a comprobar:
Compatibilidad de versiones de componentes, caducidad de certificados, tareas de LCM en curso, validación de pools de IP y sondeo de puertos de red... más de 20 checks repartidos en 9 categorías. Nada mal para un solo clic. ¡Al que le damos, claro! 



Al pulsar sobre Start Readiness Check te pide lo mínimo imprescindible: la versión actual de tu VCF (5.2.x o 9.0.x), la IP o el hostname de SDDC Manager, y las credenciales administrativas.


Le das a Connect & Run Pre-Flight Check y la herramienta se pone a trabajar: consulta la API de SDDC Manager y, en paralelo, empieza a sondear puertos de red desde tu propia máquina.
Este paso es rápido, cuestión de segundos, y no requiere ninguna interacción por tu parte.



Y aquí llega lo bueno: el informe final te deja un resumen arriba (total de checks, pasados, fallidos, warnings, skipped) y luego el detalle categoría por categoría: compatibilidad de versiones, estado de LCM, salud de certificados, red, conectividad de red, software depot...


En mi prueba, sobre un SDDC Manager de ejemplo, el veredicto fue tajante: "Upgrade Not Advised", con un check en rojo y cuatro warnings. Lo interesante no es solo que te diga qué falla, sino cómo te lo explica:

- El warning de "VCF Services Runtime Node IP Planning" no se limita a decir "falta algo": te explica que VCF Management Services necesita un bloque de IPs dedicado, separado del de SDDC Manager, te da el mínimo (un /28, 12 IPs) y el recomendado para escalado completo (un /27, 30 IPs), y te recuerda que cada IP necesita FQDN con resolución directa e inversa. Con enlace directo a la documentación de planificación de VCF 9.1.

- El check fallido de "Network Port Bootstrap Service (5480)" básicamente te está chivando de que la sonda se ha lanzado desde tu propio equipo, no desde SDDC Manager, así que si tu máquina no llega a ese puerto no significa necesariamente que SDDC Manager tampoco llegue. Te sugiere verificar las reglas de firewall (incluido NSX DFW) y te enlaza directamente al KB 440449.

Ese nivel de contexto, el explicar el por qué y no solo el qué, es justo lo que marca la diferencia entre una herramienta de "check verde/rojo" y una que realmente te ahorra ir a buscar media docena de KBs por tu cuenta.

Aunque en este artículo me he centrado en el flujo de preparación para el upgrade, merece la pena mencionar que las otras dos vías del selector inicial no se quedan cortas:


  • El monitor de instalación/upgrade te da una línea de tiempo en vivo de las subtareas de SDDC Manager y de las fases del Bootstrap VM, detección automática de tareas atascadas con extracción de causa raíz, y enlaces directos a KBs para problemas de despliegue conocidos.
  • El inspector de Day-2 es quizás el más ambicioso: salud instantánea de todos los servicios (log management, fleet lifecycle, VCF Automation, identity broker, Salt...), un grid de topología de nodos, un analizador de logs que mina patrones de error, y acciones de remediación de un clic —renovación de certificados vía cert-manager, reinicio rodado de DNS, compactación de base de datos— todo ello protegido por una confirmación explícita antes de ejecutar nada destructivo. Incluso trae una consola de solo lectura, para quien necesite ir un poco más allá sin miedo a liarla.

La instalación es bien simple: es un binario único, sin dependencias raras.


1. Descargas el binario correspondiente a tu sistema operativo desde el [portal de Broadcom Support, en la sección Flings. Hay versión para macOS ARM, Windows y Linux.




2. En macOS/Linux: `chmod +x` al binario y lo ejecutas. En Windows, doble clic y listo.

3. Le das la IP o FQDN de cualquier nodo del control plane (o de SDDC Manager) y las credenciales, y en segundos tienes todos los dashboards poblados.


Como Fling que es, no esperéis soporte oficial de Broadcom detrás si algo falla estrepitosamente, pero para quien vive el día a día de VCF —ya sea preparando un upgrade, con uno en marcha, o simplemente queriendo saber por qué un servicio de VCF Management Services anda raro un lunes por la mañana— esta herramienta cubre un hueco que llevaba tiempo ahí, a la vista de todos. La combinación de checks automatizados, explicaciones con contexto y enlaces directos a KB es exactamente el tipo de "azúcar operativo" que reduce el tiempo entre "algo no va bien" y "ya sé por qué y cómo lo arreglo".

Si tenéis un entorno VCF 5.2 o 9.0 con un salto a 9.1 en el horizonte, mi recomendación es clara: descargad el binario, apuntadlo contra un SDDC Manager de no-producción (o directamente contra el vuestro, ya que solo lee) y dejad que os haga los deberes antes de plantear la ventana de mantenimiento. Seguro que os saca algún que otro susto antes de tiempo.

Podéis dejar feedback, reportar bugs o pedir features directamente a través de los canales de la comunidad de VMware Flings.

jueves, 9 de julio de 2026

Broadcom Knights: lo que esta distinción significa para tu infraestructura

Cuando alguien dice que quiere actualizar a VMware Cloud Foundation 9.1, la primera imagen que suele venir a la mente es una línea recta: el entorno actual arriba, VCF 9.1 abajo, una flecha intermedia. La realidad casi nunca funciona así. Y la diferencia entre saberlo de antemano y descubrirlo a mitad de un proyecto es, en muchos casos, la diferencia entre un plan que funciona y uno que se estanca.

Como Broadcom Knight, paso mucho tiempo con clientes, hablando sobre proyectos como actualizar a VCF 9.1, y mi formación y trabajo práctico que hago como Knight me dan la ventaja de saber la diferencia de antemano. El programa Broadcom Knights es solo por invitación. No hay examen, ni curso. Los ingenieros que ostentan este reconocimiento lo llevan porque alguien en Broadcom ha visto su trabajo en el campo y ha decidido que opera a otro nivel. Eso tiene consecuencias prácticas muy concretas para los proyectos en los que participan.

Foto de amy.johnson@broadcom.com

No hace mucho me senté con un cliente del sector asegurador que quería hacer exactamente eso: alcanzar el VCF 9.1. El entorno sobre el papel no parecía especialmente complejo: 27 hosts, 3 vCenters, 435 máquinas virtuales. Lo que apareció cuando empezamos a buscar fue otra historia. Cinco generaciones distintas de procesadores coexistiendo en el mismo entorno, desde Haswell desde 2015 hasta Sapphire Rapids desde 2023. Ocho hosts con arquitecturas de CPU que VCF 9.1 simplemente no soporta. Treinta y cuatro dispositivos de terceros en telefonía IP de Cisco, videoconferencias y gestión de red, cuyas versiones instaladas no eran compatibles con ESXi 8 y bloqueaban la actualización de los hosts que los ejecutaban. El entorno también contaba con un host SAP que funcionaba completamente de forma independiente, sin HA, sin DRS, con dos máquinas virtuales críticas para el negocio y sin ninguna resiliencia.

Eso no es un problema tecnológico. Es un problema de visibilidad. Y sin ese nivel de detalle, cualquier plan de mejora es una promesa construida en el aire.

Lo que permite que un proyecto así tenga éxito no es solo conocer la plataforma objetivo. Es saber diseñar una ruta que no ponga al cliente en una posición imposible porque todo no puede avanzar al mismo tiempo. En este caso, la solución fue diseñar una arquitectura de dos velocidades: el 70% del entorno entra en VCF 9.1 desde el primer día, distribuido entre un Dominio de Gestión y dos Dominios de Carga de Trabajo. El 30% restante permanece en un vCenter heredado, completamente funcional, mientras que las dependencias de software que lo bloquean hoy en día se resuelven progresivamente. Nada se tira, nada se rompe, y el cliente avanza con lo que puede moverse ahora en lugar de esperar a que todo esté listo de golpe.

Hay detalles que solo salen a la luz cuando conoces la plataforma desde dentro. Por ejemplo: para el Dominio de Gestión, aprovechamos la convergencia del clúster vSAN existente (tres nodos Dell R660 con procesadores Sapphire Rapids, ya certificados) en lugar de desplegar uno nuevo desde cero, lo que habría requerido un cuarto host que no estuviera dentro del presupuesto. O que tres clústeres, uno de ellos con un host SAP completamente independiente, operando sin alta disponibilidad, ganen HA por primera vez a través del rediseño, sin coste adicional de hardware. Ese tipo de decisiones no vienen de leer documentación. Provienen de haber estado en lugares similares antes, de tener acceso anticipado a cómo funciona la plataforma objetivo y de haber validado las arquitecturas en el laboratorio antes de proponérselas al cliente.

Y luego está el trabajo de secuenciación, que no tiene nada glamuroso pero es donde se ganan o pierden proyectos. Trece fases a lo largo de dieciocho semanas, host por host, teniendo en cuenta qué appliance reside en cada host, qué hosts no tienen HA y requieren que las máquinas virtuales se apaguen antes de poder tocarse, qué clústeres tienen dependencias de vSAN que requieren un orden específico, qué versiones de VMware Tools son lo suficientemente antiguas como para causar problemas durante la actualización. Todo está documentado, validado y entregado al equipo del cliente para que lo ejecuten con confianza, incluso en los pasos en los que no estamos presentes.

Eso es lo que significa trabajar con un equipo que incluye a un Broadcom Knight. No es que la tecnología funcione de forma diferente. Es que alguien ha revisado todo esto antes de que comience el proyecto, haya diseñado la ruta teniendo en cuenta lo que realmente hay y ha dejado un plan que el cliente entiende y puede ejecutar. La infraestructura no miente. Lo que casi siempre falla es el tiempo que se tarda en entenderlo bien. Infórmate más sobre el programa Broadcom Knights.

jueves, 25 de junio de 2026

Knights & vExperts: la sangre azul de Broadcom

Si alguna vez te has fijado en la firma de correo de tu ingeniero de confianza, seguro que has visto esos sellos que parecen sacados de una orden de caballería medieval: "Broadcom Knights" y "vExperts". Quedan genial en LinkedIn, sí, pero vamos al grano: ¿esto es un escudo más para la vitrina o hay detrás algo que realmente te afecta a ti como cliente?

Te lo resumo así de claro: trabajar con un equipo que tiene estos títulos es básicamente como contratar un seguro de vida para tu centro de datos.
Ahora, una pequeña infografia patrocinada por la IA para darle un poco de color al articulo, y seguimos con lo que realmente te interesa; que son estos dos grupos tecnologicos.


Empecemos por los Knights, que son el club más cerrado que tiene Broadcom para partners. Aquí no hay examen que te puedas pagar ni curso que te puedas apuntar por tu cuenta; es estrictamente por invitación, y solo entra gente que ha demostrado un nivel de liderazgo técnico que se sale de lo normal. A cambio, Broadcom les abre la puerta de atrás: acceso directo a sus equipos internos, herramientas que el resto no tiene, y se enteran de hacia dónde van los roadmaps antes que el resto del mercado.
¿Y a ti qué te toca de todo esto? Pues para empezar, que no estás contratando a alguien que se ha leído la documentación: un Knight tiene que demostrar con casos reales en el campo que sabe ejecutar, no solo teorizar. Además, cada Knight mantiene lo que llaman su "Forja", un laboratorio personal donde se rompe la cabeza probando arquitecturas complicadas antes de acercarse a tu entorno de producción. Si algo ya ha sobrevivido en su laboratorio, va a sobrevivir en el tuyo. Y como guinda, están entrenados para resolver líos complejos dependiendo lo mínimo posible del soporte oficial de Broadcom, que traducido significa: te van a responder más rápido porque no necesitan abrir un ticket para todo.

Si el Knight es el maestro de la ejecución, el vExpert es el maestro de compartir lo que sabe. Es un reconocimiento que Broadcom da cada año a la gente que se deja la piel en la comunidad: blogs, pódcasts, organizando cosas como el VMUG... gente que vive metida en el ecosistema más allá de su trabajo del día a día.

¿Por qué te interesa que tu partner tenga vExperts en plantilla? Por la red de contactos, principalmente. Estamos hablando de gente conectada con más de mil expertos repartidos en 64 países, así que cuando aparece ese error rarísimo que nadie ha visto, tienen a quién preguntarle por canales privados y obtener respuesta en minutos, no días. Súmale que suelen tener acceso a betas meses antes de que algo salga al mercado, así que ya conocen los trucos y los fallos típicos antes de que tú instales siquiera la versión oficial. Y encima cuentan con licencias de laboratorio para trastear sin límite, lo que los mantiene siempre al día en cosas como VCF o VKS.


La diferencia clave entre ambos es esta: el Knight es una distinción de élite técnica orientada a la ejecución perfecta, mientras que el vExpert premia la influencia y la ayuda a la comunidad, y ahí pueden entrar tanto partners como clientes finales. No compiten entre sí, se complementan.

Tener un partner que combine las dos cosas es como contratar a un arquitecto que no solo te dibuja planos perfectos, sino que además conoce a todos los proveedores del sector y ya sabe qué materiales van a inventar el año que viene.

Así que mi consejo es este: no te conformes con certificaciones de catálogo. Busca a los que tienen la forja encendida y la comunidad detrás. Esa combinación es la verdadera garantía de que tu infraestructura no solo va a funcionar hoy, sino que va a estar lista para lo que venga.

martes, 23 de junio de 2026

VCF Edge: Llevando vSphere Supervisor al extremo

Hay un tipo de proyecto que pocas veces sale en las keynotes con foco de cañón, pero que es del día a día de cualquiera que trabaje con clientes con muchas ubicaciones: ¿qué hacemos con esa tienda, esa delegación o esa nave industrial que apenas tiene sitio para un servidor, y mucho menos presupuesto para un cluster de alta disponibilidad? Pues bien, VMware Cloud Foundation (VCF) 9.1 tiene una respuesta para esto, y me parece de las soluciones más elegantes que he visto últimamente: un modelo de distribución pensado para funcionar con un **único host físico por ubicación**, con **vSphere Supervisor** habilitado directamente sobre él.

Este modelo de despliegue está pensado específicamente para lo que en el mundo VCF llamamos el "Far Edge", es decir, el extremo más lejano de la infraestructura. A diferencia de los despliegues tradicionales de VCF, que piden varios nodos tanto para el dominio de gestión como para el de carga de trabajo, aquí cada sitio remoto se construye con un único servidor físico. Y lo mejor: ese mismo patrón se puede replicar, tal cual, en decenas o cientos de ubicaciones sin reinventar nada cada vez.

Pero lo que realmente me parece la parte buena de este modelo es que ese único host no se queda en "solo virtualización clásica". Al llevar vSphere Supervisor hasta ahí, las organizaciones consiguen exponer una API declarativa de Kubernetes incluso en el servidor más remoto que tengan, lo que permite desplegar contenedores (vSphere Pods) y máquinas virtuales de forma unificada, sin tener que montar una plataforma de contenedores aparte en cada sitio.

La idea de fondo es sencilla de explicar, aunque no tan sencilla de construir: gestión centralizada, ejecución descentralizada.
  • Gestión central: un "vCenter central", normalmente alojado en el centro de datos principal o en un dominio de gestión regional, es quien administra todos los sitios remotos desde un único punto.
  • Infraestructura local: el host físico de cada ubicación usa vSphere Distributed Switch (vDS) para la red, y admite tanto almacenamiento local como externo compartido, según lo que tengas disponible en cada sitio.
  • Tolerancia de red: y aquí viene el detalle que de verdad lo hace viable en el mundo real: el modelo soporta hasta 100ms de latencia y un ancho de banda mínimo de apenas 10mbps hacia el centro de gestión. Nada de exigir fibra dedicada para cada tienda o nave.
Para que no os quedéis solo con mis palabras, aquí tenéis la estructura lógica tal y como aparece en los diagramas de diseño oficiales de VCF:


¿Y para qué sirve esto en la vida real?
Aquí no hablamos solo de ahorrar unos euros en hardware, que también, sino sobre todo de "agilidad operativa". Al estandarizar el borde bajo el modelo de VCF Fleet, te asegura que las políticas de seguridad y el ciclo de vida son consistentes en toda la flota, tengas diez sitios o quinientos.

Este enfoque le viene especialmente bien a organizaciones con mucha dispersión geográfica, donde cada delegación, sucursal o instalación tiene poco espacio físico y, muchas veces, un único servidor disponible para todo. Así a vuelapluma, estos son algunos casos donde más sentido tiene:
  • Retail: tiendas individuales que necesitan correr aplicaciones de inventario o punto de venta con capacidades de contenedores, pero sin sitio para un rack complicado.
  • Telecos: despliegues en torres de telefonía móvil, donde el consumo energético y el espacio disponible son siempre lo primero que se mira.
  • Empresas con redes de sucursales o delegaciones: compañías con decenas o cientos de ubicaciones remotas  (oficinas regionales, plantas de producción, almacenes, pequeñas sedes locales) que necesitan ejecutar aplicaciones de forma local, pero gestionada de manera centralizada, sin tener que replicar infraestructura compleja en cada sitio.
En el fondo, esto es lo que más me gusta de este modelo: no hace falta un datacenter enorme para tener algo "moderno". Con un solo servidor, bien gestionado desde lejos, puedes llevar la nube privada hasta el rincón más perdido de la empresa, sin montar un lío y sin perder el control. Y eso, para una empresa con mil ubicaciones pequeñas, no es un detalle menor: es justo lo que necesitaban.

sábado, 6 de junio de 2026

¡Sorpresa (otra vez)! Unboxing del premio MCX Challenge de Nutanix

Hay empresas que te dan un diploma PDF cuando ganas algo. Y luego está Nutanix.

Os cuento. Como algunos sabéis, llevo tiempo participando activamente en el programa MCX (Multicloud Experts) de Nutanix, que es básicamente la comunidad de partners donde se juntan los frikis de la infraestructura a compartir conocimiento, escribir artículos, hacer presentaciones y, en general, demostrar que esto no es solo un trabajo sino una vocación (con todo lo que eso implica para nuestra vida social).

El caso es que el MCX tiene un reto trimestral — el MCX Quarterly Challenge — donde se puntúan las contribuciones realizadas durante el período. Y resulta que llevo tres retos consecutivos ganados. Tres. El primero me trajo unos Sony WH-1720N. El segundo, unos AirPods. Y el tercero, el que nos ocupa hoy: un JBL Clip 5.

Sí, ese es el histórico completo sobre la mesa. No es una foto de catálogo. Son tres trimestres seguidos de contribuciones, artículos y participación en la comunidad. Cada caja, un reto ganado.

Pero vamos con el "unboxing" del ultimo premio! Llega una caja a casa con el inconfundible azul Nutanix y el logo de Multicloud Experts. La tarjeta que lo acompaña ya marca el tono:
"Congratulations on your achievement! As a winner of the MCX Quarterly Challenge, you've demonstrated not only strong performance but also the spirit of collaboration and impact that drives our community forward."


A ver, yo llevo años en esto de la tecnología y tengo cierta resistencia al hype. Pero reconozco que cuando ves el logo de Nutanix en una caja que llega a tu puerta por tercera vez consecutiva, algo por dentro dice: esto no es casualidad, algo estoy haciendo bien.



Lo que hay dentro es un JBL Clip 5 en blanco — Bluetooth 5.3, hasta 12 horas de batería, resistente al agua — con el logo de Nutanix Multicloud Experts serigrafiado directamente sobre la tela del altavoz. No es un adhesivo. Está grabado. Ese detalle dice mucho.


Similar a este altavoz tenia un BoomBox del año de la tana, que no suena mal, pero se nota que los años pasan y la tecnología avanza, porque este altavoz suena espectacular.

El programa Multicloud Experts de Nutanix no es solo un badge para el perfil de LinkedIn. Es una comunidad activa donde se genera contenido real: artículos técnicos, vídeos, presentaciones, participación en eventos. El reto trimestral mide exactamente eso — contribución genuina, no ruido.
Para los que llevamos tiempo en el ecosistema Nutanix, el MCX es el sitio donde confluyen los que van más allá del uso del producto y quieren divulgar, debatir y enseñar. Si todavía no lo conocéis, ya estáis tardando en echar un vistazo.

Para finalizar este breve post, una mini reflexion: Este premio no era necesario. El reto en sí ya es una buena razón para participar — aprendes, conectas con gente interesante y produces contenido que acaba siendo útil para la comunidad. Pero Nutanix tiene esa costumbre de hacer ese "one more thing" que ya comenté en el unboxing del año pasado con la cesta gourmet.
La diferencia esta vez es que el JBL va a sonar en el home office mientras escribo el próximo artículo sobre infraestructura, flanqueado por los Sony en las orejas. Que es, básicamente, el ciclo completo.

Nutanix Iberia, seguís siendo los mejores en esto. ¡Gracias por el hat-trick!

miércoles, 6 de mayo de 2026

Llega VMware Cloud Foundation 9.1: la IA privada ya no es una promesa

Broadcom acaba de anunciar VMware Cloud Foundation 9.1, y lo ha hecho con un mensaje claro: la nube privada no solo sigue viva, sino que ahora es la plataforma de referencia para IA en producción. Nada de IA como decorado de marketing. Nada de "roadmap hacia el futuro". Lo que traen con VCF 9.1 va directo al problema que tiene todo el mundo encima de la mesa en 2026: cómo ejecutar cargas de trabajo de inteligencia artificial sin llevarse un susto en la factura del cloud público, sin depender de un único fabricante de GPUs, y sin montar una arquitectura paralela a lo que ya tienes.

La respuesta de Broadcom: un único plano de control. AMD, Intel y NVIDIA en el mismo stack. Y un conjunto de mejoras que, dependiendo de dónde estés en tu madurez de infraestructura, te va a parecer incremental o revolucionario. Vamos por partes.

Un poquito de contexto: por qué 2026 es el año de la IA privada

Hay un dato que Broadcom ha publicado junto al anuncio y que merece un momento de pausa: el 56% de las organizaciones encuestadas ya están ejecutando o planificando inferencia de IA en producción en nube privada. Más de la mitad. Hace dos años eso parecía territorio de pioneros con presupuesto ilimitado. Hoy es lo que está pasando en el mundo real, con equipos de infraestructura normales y presupuestos que no crecen al ritmo de las necesidades.

Los tres problemas que Broadcom identifica como los que frenan a las empresas son exactamente los que escucho en cada conversación con clientes: privacidad y soberanía del dato, costes desbocados de infraestructura, y la pregunta de si su plataforma está lista para la IA agéntica. VCF 9.1 intenta responder a los tres sin que tengas que tirar lo que tienes y empezar desde cero.


Las 3 patas del taburete.

Si tuvieras que resumir VCF 9.1 en tres palabras, serían: eficiencia, velocidad y seguridad. Broadcom ha estructurado el release en tres pilares, y cada uno tiene músculo técnico real detrás.


1. Infraestructura eficiente: hacer más con lo mismo.

La estrella del show, al menos para los que gestionamos infraestructura on-premises, es el Enhanced NVMe Memory Tiering. La idea es tan sencilla como disruptiva: en lugar de escalar RAM (cara, escasa, difícil de conseguir en el mercado actual), VCF 9.1 te permite extender la memoria efectiva usando NVMe. Los datos calientes se quedan en DRAM; los fríos se paginan a NVMe de forma transparente para la aplicación. Broadcom habla de hasta un 40% de reducción en TCO en cargas memory-bound, que es exactamente el perfil de muchos modelos de IA y bases de datos grandes.

No es magia. Requiere el hardware correcto (más sobre eso abajo), pero para quien ya tiene servidores con NVMe y ve cómo sus aplicaciones de IA se quedan sin memoria, esto es una palanca enorme sin necesidad de refresh de hardware.

Resto de mejoras en este pilar:
  • vSAN Global Dedup y compresión mejorada: reducción del footprint de almacenamiento, funciona incluso en entornos cifrados y sin impacto visible en rendimiento.
  • vSphere Elastic Provisioning: imaging paralelo, autodiscovery y configuración consistente. Menos tiempo añadiendo hosts, más tiempo haciendo cosas útiles.
  • VKS escala hasta 500 clusters por Supervisor: si tienes plataformas multi-tenant o necesitas aislar workloads por compliance, esto cambia el juego. VCF 9.1 puede gestionar hasta 5.000 hosts ESX bajo un único control plane.
  • Topology-Aware Scheduling: colocación de workloads respetando topología NUMA y localidad de aceleradores. Crítico para IA.
  • Ubuntu OS Enterprise Support: integración nativa de imágenes Ubuntu 24.04 LTS directamente desde la interfaz de VCF Automation, con sincronización automática desde Canonical.
  • Real-Time Operational Observability: telemetría que pasa a ser acción, no solo un dashboard bonito.

2. Alta velocidad de entrega: Aplicaciones en produccion más rápido

Mejoras que van a gustar especialmente a los equipos de plataforma que tienen desarrolladores esperando recursos:
  • vMotion con offload de cifrado por hardware: hasta un 70% de ahorro en CPU durante migraciones en vivo. Las VMs se mueven de forma segura y los hosts vuelven al estado normal mucho más rápido.
  • Fast Deploy para VMs y clusters VKS: aprovisionamiento radicalmente más rápido, habilitado automáticamente post-upgrade para cualquier VM desplegada desde un blueprint.
  • Live Application Stack Blueprints: capturas de una aplicación en ejecución (compute + red + storage) convertidas en plantillas reutilizables. Lo que tardaba horas ahora tarda minutos.
  • Simplified Container-as-a-Service: entorno de contenedores ligero que corre directamente sobre ESX sin la sobrecarga de un cluster completo. Perfecto para dev/test.
  • Native Object Storage (tech preview en 9.1.x): almacenamiento S3-compatible integrado en la plataforma, sin necesitar sistemas externos.
  • Tanzu Marketplace Integration: acceso a middleware certificado directamente desde la plataforma.
  • GPU Observability para Private AI: métricas nativas de GPU directamente en el plano de operaciones.

3. Seguridad Zero trust y resiliencia

En 2026, nadie debería plantearse la seguridad como un añadido. VCF 9.1 la integra en la infraestructura, no como un producto extra.

  • Ransomware Recovery On-Premises: entornos de recuperación aislados con validación integrada. Novedad importante: soporte para CrowdStrike Falcon Endpoint Security, que permite escanear workloads recuperados en entornos tipo "clean room" antes de volver a producción.
  • Continuous Compliance Enforcement (ACC): evaluación y remediación automática contra baselines como PCI DSS y las guías de seguridad de VCF. Drift detection centralizado. Menos sorpresas en auditoría.
  • Live Patching mejorado: actualizaciones de seguridad críticas sin reiniciar workloads, incluyendo live patching de user-space y NSX transport nodes.
  • Encrypted vMotion con aceleración hardware.

Ecosistema abierto de hardware: AMD, NVIDIA e Intel en el mismo saco

Este es el punto que diferencia claramente VCF 9.1 de las propuestas de nube pública: la libertad de elección de hardware. Broadcom no te obliga a apostar por un solo fabricante de GPUs. En 2026, con la escasez y los precios que hemos visto, eso es más que una frase de marketing.

"AMD enterprise AI solutions, junto con VMware Cloud Foundation 9.1, permiten desplegar inferencia y IA agéntica con el rendimiento, la seguridad y la soberanía de datos requeridos para entornos de producción." — Kumaran Siva, CVP Compute and Enterprise AI, AMD

"Nuestra colaboración con Broadcom trae la arquitectura NVIDIA Blackwell —incluyendo RTX Pro Servers con BlueField-3 y la plataforma Blackwell HGX— junto con DirectPath I/O de alta velocidad a VMware Cloud Foundation." — John Fanelli, VP Enterprise Software, NVIDIA


Compatibilidad de hardware en VCF 9.1

Vamos a lo práctico, que es lo que de verdad importa cuando tienes que justificar una actualización ante el CIO o cuando estás en medio de un refresh de infraestructura. Los archivos CSV adjuntos contienen las tablas de compatibilidad completas. A continuación un resumen textual de los puntos clave:

GPUs y aceleradores: El soporte para AMD Instinct MI350 incluye Enhanced DirectPath I/O, lo que significa virtualización real de las GPUs con alta disponibilidad, live patching y escalado dinámico de recursos. Para NVIDIA, la arquitectura Blackwell entra de lleno en VCF 9.1: RTX Pro 6000 Blackwell Server Edition y B200 (Blackwell HGX), ambas con soporte nativo.

FabricanteModelo / SerieEstado en VCF 9.1Casos de uso principales
NVIDIARTX Pro 6000 Blackwell Server EditionNuevo en 9.1Inferencia y aplicaciones enterprise IA agéntica
NVIDIAB200 (Blackwell HGX)Nuevo en 9.1Entrenamiento e inferencia de LLMs a gran escala
NVIDIAH100 / A100 (generaciones anteriores)Soportado (heredado)Entrenamiento e inferencia generales
AMDInstinct MI350 SeriesNuevo en 9.1 con Enhanced DirectPath I/OFine-tuning LLMs / RAG workflows / inferencia
AMDROCm Enterprise AI SoftwareNuevo en 9.1Framework de software para workloads AI en AMD
IntelCPUs Sapphire Rapids+Soportado (HWP nativo en ESX 9.x)Cómputo general / cargas enterprise


NICs y DPUs: La combinación ConnectX-7 + BlueField-3 es la apuesta fuerte para workloads de entrenamiento distribuido. El BlueField-3 descarga del host CPU todo lo relacionado con red, almacenamiento y seguridad. En cifras: gestiona hasta el 30% de la carga CPU que en arquitecturas tradicionales consume el software de infraestructura.


ComponenteFabricanteVelocidadSoporte en VCF 9.1Características destacadas
NVIDIA ConnectX-7NVIDIA400 GbpsEnhanced DirectPath I/OAlta velocidad para entrenamiento multi-host y transferencia masiva de datos IA
NVIDIA BlueField-3 DPUNVIDIA400 GbpsEnhanced DirectPath I/OOffload de SDN + seguridad + almacenamiento. 16 cores ARM A78 / 32 GB DDR4 onboard. Libera hasta 30% de CPU del host

CPUs: Intel Haswell y Broadwell están fuera de soporte en VCF 9.x. Intel Skylake requiere un proceso formal de excepción (RPQ) ante Broadcom. Cascade Lake sigue soportado pero marcado como deprecado, con aviso durante el upgrade. Todo lo que sea Ice Lake, Sapphire Rapids o generaciones AMD Zen 3/4/5 está soportado sin restricciones. Nota específica para Zen 4/5: existe un driver térmico IPMI para ESX publicado recientemente que conviene aplicar.


Familia de CPUFabricanteEstado en VCF 9.xAcción recomendada
Haswell / BroadwellIntelNo soportadoRefresh de hardware obligatorio antes de migrar a VCF 9.x
SkylakeIntelRequiere RPQ (excepción formal)Consultar con Broadcom y OEM para proceso de excepción
Cascade LakeIntelDeprecado (con aviso)Soportado durante el ciclo 9.x pero con advertencia en upgrade; planificar refresh
Ice LakeIntelSoportadoSin restricciones
Sapphire Rapids+IntelSoportado — HWP nativoHardware Performance States gestionados por BIOS desde ESX 9.x; configurar en BIOS
Zen 3 / EPYC 3ª GenAMDSoportadoSin restricciones
Zen 4 / EPYC 4ª Gen (Genoa)AMDSoportadoAplicar driver térmico IPMI para ESX (Fling publicado 01/05/2026)
Zen 5 / EPYC 5ª GenAMDSoportadoSin restricciones


NVMe para Memory Tiering: El requisito mínimo transversal a todos los OEMs es ≥ 3 DWPD (Drive Writes Per Day). No vale cualquier NVMe de gama baja. Si estás mirando readynodes, puede que necesites configurar un juego distinto de NVMe para Memory Tiering respecto al que usas para vSAN. Tómalo en cuenta en el sizing.


OEMTipo de unidad requeridaEndurance mínima (DWPD)InterfazNotas adicionales
DellEnterprise NVMe Mixed Use3 DWPDU.2 con carrierSeleccionar "Mixed-Use Enterprise NVMe" en el configurador Dell. Puede requerir unidades distintas a las de vSAN
HPESSD Mixed Use (HPE SSD Recommendation Tool)3 DWPDNVMe Mainstream Performance o NVMe High PerformanceVerificar DWPD en datasheet (Excel/PDF) de la herramienta de recomendación HPE
LenovoMixed Use NVMe Enterprise / Advanced Data-Center class3 DWPDNVMe backplaneVerificar aprobación en VMware Compatibility Guide for Lenovo-branded hardware

El upgrade: Qué hace falta para llegar desde VCF 9.0??

La buena noticia es que Broadcom ha mantenido un path de upgrade in-place soportado desde VCF 9.0. La guía oficial de upgrade y la matriz de compatibilidad están en el portal de soporte de Broadcom, y son el punto de partida recomendado.

Si vienes de versiones 5.x, el salto es mayor y requiere planificación más cuidadosa. En ese caso, la VCF 9.1 Reference Architecture library es donde hay que empezar, especialmente si tienes workloads de IA, contenedores o cargas tradicionales que quieres validar antes de migrar.

Para VCF 9.1, la mayoría de los servidores certificados en VCF 9.0 (más de 3.100 modelos de servidor listados en el BCG) se trasladan automáticamente. Si tu servidor aparece como "VCF Supported. Confirm w/ Vendor", el software de VCF lo soporta, pero necesitas confirmación adicional del OEM.

¿Apostamos?

VCF 9.1 es la respuesta más articulada que ha dado Broadcom a la pregunta que todo el mundo lleva meses haciéndose: ¿está VMware todavía en el juego o es un legado que vamos a ir desmantelando en los próximos tres años? Con este release, la respuesta es definitivamente que sigue en el juego, y con ambición.

El ecosistema abierto de hardware —AMD, Intel, NVIDIA en un único stack con DirectPath I/O real— es un movimiento estratégico muy inteligente en un mercado donde la escasez de GPUs ha obligado a todos a diversificar. Si VCF 9.1 me permite correr modelos de inferencia sobre MI350 de AMD con la misma operativa que usaría con H100s de NVIDIA, eso vale mucho.

El Memory Tiering mejorado con un 40% de reducción de TCO declarado es la funcionalidad que más impacto real va a tener en el día a día de los equipos de infraestructura. No necesitas esperar a tener el presupuesto para doblar la RAM de tus servidores. Añades NVMe de calidad y subes la densidad de cargas memory-intensive. En el contexto de precios de hardware de 2025-2026, eso es un argumento muy sólido para cualquier CFO.

Lo que veremos es si Broadcom consigue que la base de clientes existente complete la transición a VCF. Más de 2.000 implementaciones de VCF 9 en un año es el crecimiento más rápido que ha tenido VMware en este tipo de plataforma, pero todavía representan menos del 1% de la base de clientes pre-adquisición. El reto de confianza y el peso del cambio de modelo de licenciamiento siguen siendo obstáculos reales.

Desde el punto de vista técnico, sin embargo, VCF 9.1 es un argumento difícil de ignorar.

PD: Os dejo un poquito de bibliografia...

miércoles, 29 de abril de 2026

Chicago by Night: Lo que ocurre en Chicago cuando el .Next baja el telón

El .Next de Chicago fue una semana densa: keynotes, sesiones técnicas, demos, apretones de mano y kilómetros de moqueta ferial. Pero si le preguntas a cualquiera de los que estuvimos allí qué es lo que de verdad recuerdas, la respuesta rara vez es una diapositiva. Es una mesa, una copa y la gente equivocada en el sitio correcto a la hora exacta.

Esto es el relato de tres noches. Tres sitios distintos. Una sola comunidad que, fuera del horario oficial, es cuando más se parece a sí misma.

Lunes · Primer acto -Pizano's Pizza & Pasta

La primera noche del .Next comienza fuerte. Antes de que el evento abra puertas, antes incluso de que los stands estén del todo montados, la comunidad MCX de Nutanix improvisa una reunión con los que ya hemos aterrizado, y vamos pidiendo pizza. No cualquier pizza: deep dish de Chicago. El tipo de pizza que en Italia provocaría un incidente diplomático.

Pizano's Pizza & Pasta, en el sur del Loop, fue el escenario elegido. Un clásico de la ciudad, con la oscuridad justa, la camarera con criterio y las mesas lo suficientemente largas para que medio centenar de frikis de la infraestructura pudieran sentarse sin jerarquías. La cena de comunidad tiene eso: todo el mundo llega como igual.


La foto del grupo lo dice todo: más de veinte personas mirando a cámara con ese mix perfecto de cansancio de vuelo y energía de "por fin estamos todos juntos". Hay caras que solo te encuentras en el .Next. Hay conversaciones que empiezan en esta mesa y terminan meses después, en una pull request, en una llamada de soporte o en un hilo de Slack que nadie sabe ya cuándo empezó.

La deep dish llegó en porciones que hacían dudar de si aquello era pizza o arqueología. Esta pizza es un estilo icónico de Chicago, similar a un quiche, con un borde muy alto, masa crujiente y un orden invertido: mucho queso mozzarella en la base, seguido de rellenos y salsa de tomate espesa arriba. Chicago hace las cosas al revés...

Aquí ha bajado de altura. El reposo, y el tiempo fuera de la cazuela en que se cocina.


Alguien pidió también pasta. Alguien siempre pide pasta cuando hay pizza en la carta y luego acaba comiendo pizza. Esa noche no hubo ponencias, no hubo demos ni stands con gadgets. Solo cena, ruido de cubiertos y la certeza de que el .Next había empezado de verdad.

Martes · Segundo acto - VU Rooftop

Si la noche del lunes fue íntima y de comunidad, la del martes fue otra cosa. El VU Rooftop, en lo alto del hotel Hyatt Centric del Loop, fue el escenario de la fiesta oficial organizada por Nutanix y Lenovo. Subir en el ascensor con el badge del evento colgado al cuello y salir a ese espacio con las vistas de Chicago desplegándose en todas las direcciones es un momento que no se olvida fácilmente.

El atardecer sobre Chicago desde el VU Rooftop. Fuego en la terraza, fuego en el horizonte.


Chicago al atardecer desde las alturas tiene algo de injusto. La ciudad se extiende plana, recta, ordenada, y el sol se hunde lento detrás de los edificios del oeste lanzando ese naranja violento que solo da el Middle West en primavera. En la terraza, los braseros encendidos completaban el cuadro. Alguien en el departamento de eventos acertó de lleno.

Como siria Sheldon Cooper, "¡dato curioso!": La fiesta del Rooftop fue una colaboración entre Nutanix y Lenovo, dos nombres que en los últimos años han aparecido cada vez más juntos en los pliegos de condiciones de infraestructura enterprise. Esa noche, además de en los logos del photocall, coincidían en algo más difícil: haber llenado una terraza con gente que realmente quería estar allí.
El photocall tenía ese arsenal de props imposibles que convierte a cualquier ingeniero de sistemas en alguien completamente irreconocible: cascos vikingos, sombreros de cowboy rosas, gafas pixeladas de matón digital, collares de cadena de oro de plástico brillante. La dignidad profesional quedó suspendida temporalmente. Nadie se quejó.



Las fotos del photocall tienen algo de documento histórico involuntario: capturas de personas que de lunes a viernes toman decisiones de infraestructura crítica para empresas del Fortune 500, posando con un sombrero de cowboy rosa y unas gafas de cuadros blancos y negros como si no hubiera un mañana. Hay algo muy sano en eso.



La noche se alargó. Las conversaciones también. Chicago de noche desde las alturas no invita a irse pronto.

Miércoles · Tercer acto - Radius Chicago

La última noche grande del .Next siempre tiene un punto de intensidad particular. Es la noche en que todo el mundo sabe que al día siguiente toca aeropuerto, facturación y vuelta a la realidad. Y eso, paradójicamente, hace que la noche sea mejor.



El Radius Chicago está en Pilsen, a un paso del barrio chino, en una zona donde el arte urbano compite con la arquitectura industrial reconvertida. La fachada del local lo deja claro antes de entrar: murales de cráneo anatómico, paleta de colores que no pide permiso, letras que se leen desde dos manzanas. Es el tipo de sitio que en Madrid sería titular de revista y en Chicago es simplemente "el local donde Nutanix montó la fiesta".

El espacio es grande, oscuro, con esa acústica de nave industrial que hace que la música suene como debe sonar cuando no hay que disimular que estás de fiesta. Nutanix se lo tomó en serio: música en directo, barras por todos los lados, y ese detalle que convierte una fiesta corporativa en algo que la gente recuerda: las máquinas recreativas.

"La máquina de baloncesto se convirtió en el termómetro de la noche. Cuanto más avanzaba la hora, más altos eran los saltos y más ruidosas las celebraciones."
Hay algo en una máquina de baloncesto arcade que iguala todo. No importa si llevas diez años certificado en Nutanix o si acabas de hacer tu primer deploy: si el aro llama, el aro manda. La cola para jugar se mantuvo durante horas.
La noche fue larga. Como debe ser. Cuando el .Next te da tres días de contenido técnico intenso, la válvula de escape necesita estar a la altura. El Radius lo estuvo.
La noche se extendió, ganándole terreno al sueño, tal como dictan las leyes de los encuentros memorables. Tras tres jornadas de inmersión en el .Next, donde el intelecto se satura de contenido técnico intenso y la mente se agota en la arquitectura de la nube, la válvula de escape debe ser, por necesidad, algo visceral. El Radius no solo estuvo a la altura; fue el refugio donde el ruido del mundo se disipó para dejar paso al ritmo de nuestro propio pulso. Porque al final, incluso en la era del dato, lo que más nos conecta es lo humano.

Pero como dije, los recreativos solo son el detalle. Cruzar la puerta del Radius era entender de golpe que Nutanix no había alquilado una sala: había producido un concierto. La nave se abría enorme, oscura, con una producción de sonido que te entraba en el pecho antes de llegar a la barra. La música no era hilo musical de fondo ni la playlist de Spotify del organizador de eventos: había artistas en directo, animadores trabajando la sala, y una energía de la que es difícil escapar —aunque nadie parecía tener ganas de intentarlo.


El escenario principal concentraba la atención, pero la sala tenía vida propia en cada rincón. Los animadores llevaban la temperatura de la noche con una profesionalidad que contrastaba, de forma perfecta, con el caos controlado que se formaba alrededor. Luces, humo, gente que en teoría había venido a una conferencia de tecnología y que en la práctica llevaba horas bailando sin que nadie se lo hubiera pedido. Hay eventos que justifican el badge y el vuelo transatlántico. El Radius fue uno de ellos.



Epílogo · Barrio Chino · Madrugada

Porque los españoles somos así. Acostumbrados a que la noche tenga al menos tres actos, incapaces de entender que una fiesta que acaba a las doce es una fiesta que ha terminado demasiado pronto, el grupo de la comunidad española decidió que el Radius había sido el segundo acto y que quedaba uno por escribir. Destino: el Barrio Chino de Chicago. Un local sin pretensiones, taburetes de bar, y la conversación que solo ocurre cuando la guardia ha bajado del todo. En la mano, una lata de Café Deth —Imperial Stout envejecida en barricas de bourbon con café, 14.8% ABV— porque si vas a alargar la noche, al menos que haya criterio. El nombre era una advertencia. Nadie la tuvo en cuenta.


Lo que queda cuando apagan las luces

Cada año, el .Next deja una capa de sedimento que no está en los documentos oficiales. Están las novedades de producto, las actualizaciones de roadmap, las sesiones técnicas que guardas en favoritos y nunca vuelves a abrir. Y luego está el resto: las caras, las conversaciones, los brindis en sitios que no tienen nada que ver con la tecnología.

Tres noches, tres sitios, una comunidad que se comporta exactamente igual con las luces de la conferencia encendidas que con las luces de la discoteca. Eso, en el fondo, es lo que hace que valga la pena comprar el billete de avión.

Hasta el próximo .Next.